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Neuropsicología de las Emociones

El pasado 30 de noviembre, en la Sala Laredo del Hotel Bahía en Santander, se dio continuidad a la novena temporada de los Reencuentros. La Dra. Carmen Sarabia, cuya trayectoria profesional es muy amplia, vino en calidad de especialista en Neuropsicología para hablar sobre las emociones. Fue Ángela Carrera Camuesco, directora de Cipsa, la que entrevistó a nuestra invitada en esta ocasión.

De una forma amena y sencilla, Carmen fue desgranando y explicándonos conceptos de cierta complejidad, como Neurociencia, toda la ciencia encargada del estudio del sistema nervioso; Neuropsicología, ciencia centrada en las relaciones entre el cerebro y la conducta tanto en sujetos sanos como con daño cerebral; Neurología, campo de la medicina que se encarga del estudio de las enfermedades orgánicas del sistema nervioso.

Las emociones son innatas y tienen una función de adaptación al medio, ayudando a nuestra supervivencia. Existen muchas teorías en cuanto al número de emociones básicas, pero Carmen las resumió en seis: alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco e ira. Todas estas emociones son primarias, siendo la alegría la que primero manifestamos siendo fetos y la última que perdemos. Además de estas, están los sentimientos o emociones secundarias, que son más complejas. A pesar de compartir universalmente el mismo registro de emociones innatas, su expresión viene modulada por la cultura y el aprendizaje.

Ahora bien, ¿afecta lo que pensamos a lo que sentimos, o lo que sentimos afecta a lo que pensamos? Existe una relación bidireccional de influencia mutua entre emoción y pensamiento. Las emociones son aquello que nos impulsa y nos moviliza hacia la satisfacción de nuestros deseos, mientras que es el pensamiento el que nos hace reflexionar sobre ello y tomar decisiones.

Tanta potencia tienen las emociones, que está demostrado que aquellos recuerdos dotados de una alta carga emocional son los últimos en perderse cuando llegamos a la vejez. Esto sucede porque es el contenido emocional de los recuerdos lo que hace más accesible su recuperación del almacén de la memoria y si además este recuerdo se ha experimentado a través de cualquiera de los 5 sentidos, se recordará con mayor facilidad. De hecho, Carmen conmovió al público contando una anécdota profesional en la que uno de sus pacientes, que llevaba 10 años sin responder ni expresar emociones ante ningún estímulo a causa de una enfermedad degenerativa, fue capaz de cantar ópera al emocionarse escuchando una famosa obra de Pavarotti que recordaba de su juventud.

Es curioso también el caso de aquellas personas que son incapaces de sentir, reconocer  y expresar emociones. Este trastorno se conoce como alexitimia y afecta a un 10% de la población, mayoritariamente a hombres.

Por último, y para concluir con esta entretenida entrevista, Carmen arrojó algo de luz sobre algunos de los mitos que hay acerca de las emociones:

¿Hay emociones positivas y negativas?

Aunque a nivel de investigación se han clasificado de esta manera (por ejemplo, la alegría es positiva y la tristeza es negativa), la realidad es que todas son necesarias y no cabe definirlas en cuanto a si son negativas/positivas o buenas/malas. Lo que puede ocurrir es que nos generen malestar en función de su intensidad, duración y frecuencia y del contexto cultural en el que las manifestemos.

¿Se pueden controlar las emociones?

Las emociones son involuntarias y por lo tanto no podemos evitar experimentarlas. Sin embargo, sí podemos controlar la manera en la que las expresamos, ya que como hemos comentado, esto dependerá del aprendizaje de la gestión emocional.

¿Ser racional implica no tener emociones?

En apariencia, podríamos distinguir dos tipos de personas: aquellas que toman decisiones guiándose por la razón, y por otro lado, aquellas se dejan guiar más bien por la intuición y la emoción. No obstante, esto no implica que las personas racionales no sientan y expresen sus emociones como las demás.

¿Existe una parte del cerebro encargada específicamente de las emociones?

Comúnmente, se tiende a asociar el hemisferio izquierdo con el pensamiento lógico y racional, mientras que sería el hemisferio derecho el que se relaciona con el arte, la creatividad y la emocionalidad. Se suele recurrir a esta diferenciación fundamentalmente a nivel académico para facilitar el aprendizaje de determinadas estructuras y funciones. Sin embargo, ya se ha comprobado que cuando ciertas regiones del hemisferio derecho, normalmente encargadas de la gestión emocional, se lesionan, otras zonas y estructuras diferentes son capaces de suplir esta misma función. Este hallazgo demuestra que no habría necesariamente zonas con especificidad funcional, sino que el cerebro trabaja en red.

Agradecemos a Carmen todo lo aprendido e invitamos al público al próximo reencuentro “Conocer la Psiquiatría para poder aceptarla” que será el miércoles 25 de enero de la mano del psiquiatra Jesús Artal Simón que será entrevistado por la periodista Leticia Mena.


Marta Álvarez García, Sandra Calzada Edesa y Andreína Enriquez No
Psicólogas en prácticas en el Departamento de Psicología Clínica
del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA

 

 

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